Lo que me gusta lo conozco a medias, y lo que no, en verdad ni siquiera sé por qué no me gusta. Mi agotamiento emocional devino en fatiga intelectual, y todas las cosas que alguna vez amé, ya me dan igual y me he desentendido de ellas. De todo lo que he odiado también. Lo que me gustaba y lo que no convive en un mismo plano. Y es que, ¿cómo elegir entre lo que odio, que es lo que hago, y lo que amo, que es lo que podría hacer? Le he dado tantas vueltas que me he mareado. Mejor optar por sentarse.
A veces he sentido que puedo reencontrarme, reconciliar la que he sido con la que soy...otras, no tanto. Se me va el interés de hacerlo, y me seduce más la idea de perderme en la desgana. Ya es demasiado tarde, o será que apenas estoy comenzando.
Bueno, qué se yo, de todas formas.
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