you were in my dream last night.

2019-07-04

Fue después de muchos meses que comencé a hacerme la idea de que no ibas a volver. La última vez que te vi fue aquella noche, y de eso hace ya tanto tiempo...¿dices que fue hace solo un año? Ah, mira, pues a mí el tiempo me pasó muy lento. De todas formas, la cosa es que, a pesar de no verte más, nada impidió que me pusiera al día con tu vida. Vivimos en una ciudad muy pequeña; sabes qué quiere decir eso, ¿verdad? Todo el mundo tiene los mismos amigos. ¡Era imposible ignorar tu existencia! Superar a alguien en La Galente es horriblemente difícil. Así que, aunque no lo quisiera, yo siempre estuve al tanto de ti. Jorge Ignacio está muy bien, me decían...no sé si para tener conversación o para joderme (con la gente de pueblo nunca se sabe). Que te promovieron en el trabajo, que compraste un carro nuevo, que dejaste de fumar, que estás un chin más gordo...Que tú y Sara...y ahí dejaba de prestar atención. Pero, ¿sabes una cosa? No hace tanto reconocí que se ven bien juntos, y que estás feliz. Lo acepté, finalmente, y traté de echar pa'lante'. Saqué mi licencia, conseguí un trabajo, salí a citas. Organicé mi vida como pude. Ya soy capaz de sacarte de mi mente...¡No me mires así! Es en serio. Puedo durar meses sin pensarte, I swear. Hubo un tiempo en el que incluso creí que me había olvidado por completo de ti, pero es que...al final siempre vuelves. Cuando mis cortas relaciones terminan, en vez de lamentarlas, me acuerdo de ti, Jorge Ignacio. Me acuerdo de ustedes, más bien: de ti y Sara, felices los dos, sin saltar de una relación a otra. Disfrutando de su rutina, estableciéndose cada día más, ahorrando para casarse. Y lloro, lloro tanto. Me deprimo hasta que mis responsabilidades me obligan a salir de mi estancamiento. No es que deje de estar deprimida, sino que, a pesar de mi depresión, resuelvo. Ya llegada a ese punto, simplemente me dejo arrastrar por la cotidianidad de mi vida. ¿Qué más puedo hacer? La meditación me desespera, nunca supe hacer yoga, y salir a correr, si bien me libera, me da miedo hacerlo por mi casa. Me siento a esperar que se me pase. Te lloro, me duermo, y eventualmente, vuelvo a ser normal. 








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